El confinamiento mejora la calidad del aire en Ecuador hasta un 80%
Las ciudades de Ecuador mostraron bajos niveles de concentración de contaminantes durante la cuarentena, por Covid 19, en los primeros meses del 2020.
La primera acción que los seres humanos realizamos al nacer es respirar, sin el aire, simplemente, no habría vida... A pesar de ello, casi nadie se cuestiona si el aire que respira está limpio o contaminado, en cuyo caso podría ser dañino para la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) quiso conocer la respuesta y, en 2016 determinó que el 91% de la población del planeta respiraba aire contaminado en niveles peligrosos para la salud y, aproximadamente, una de cada nueve personas moría como resultado de la contaminación atmosférica. Esta situación se mantuvo en los siguientes años, pues para 2019, conforme a un estudio publicado por ONU Medio Ambiente, 100 millones de personas vivían en áreas con mala calidad de aire y 300.000 murieron de forma prematura cada año por causa de la contaminación. A partir de esas estadísticas, la OMS reconoció la contaminación del aire como un factor de riesgo crítico para las enfermedades no transmisibles.

A este escenario se introdujo un nuevo elemento: la pandemia de Covid 19. Si bien inició en China, en diciembre de 2019, fue en marzo de 2020, cuando sus estragos comenzaron a mostrarse en toda su magnitud alrededor del mundo, lo cual obligó a los gobiernos de muchos países a aplicar medidas de prevención para reducir el riesgo de contagio, entre ellas el confinamiento en los hogares y la restricción de la movilidad y de las actividades de las empresas. En esas inéditas circunstancias, personas e instituciones de diferente procedencia comenzaron a debatir en redes sociales acerca de las ventajas que el confinamiento y las restricciones de movilidad e industria le provocaba a la calidad del aire.
¿Qué tan fiables o creíbles resultan las conjeturas? ¿Cuál es su real alcance? Este reportaje pretende dilucidar el verdadero impacto de este fenómeno con voces conocedoras del tema, presentando el estado de la calidad del aire antes y después de las medidas de prevención por Covid 19, para el caso de Ecuador.

Fotografía panorámica de Guayaquil, julio 2020 | Foto: Go Star Films.
El caso Ecuador: panorama preliminar
Para medir los niveles de concentración de contaminantes tóxicos en el aire, en Ecuador se utilizan normas internacionales de la OMS y otras nacionales del Ministerio de Ambiente, aprobadas en 2011. La Norma Ecuatoriana para la Calidad del Aire (NECA) considera cinco elementos para medir la contaminación: material particulado (PM), monóxido de carbono (CO), ozono (O3), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2).

Antes de la pandemia, los niveles de concentración de partículas contaminantes de algunas ciudades del país, sobrepasaban los 10 microgramos por metro cúbico establecidos por la norma internacional, según Rasa Zalakeviciute, investigadora de la Universidad de las Américas de Quito.
Si bien no existen estadísticas que revelen la situación del aire en Ecuador en su conjunto, sí hay estudios enfocados en diferentes ciudades. Así, por ejemplo, la Secretaría de Ambiente de Quito, reveló que, en 2017, los niveles de contaminación del aire superaban los establecidos por la Norma Ecuatoriana (NECA). En este estudio se recogió información acerca del material particulado sedimentable, que proviene principalmente de la erosión del terreno y vías sin pavimento, los resultados manifestaron que 10 de los 39 puntos donde se realizó el monitoreo sobrepasaron el límite.
Por otra parte, se estableció que los niveles de contaminación varían por épocas del año y por sector. En los meses de julio, agosto y septiembre, las concentraciones de material particulado grueso (PM 10) resultaron más elevadas como consecuencia de las calles sin recubrimiento, la escasez de lluvias y los bajos niveles de humedad en ese período. En abril, junio, agosto, septiembre y noviembre, se registró un incremento en los niveles de concentración de material particulado fino (2,5), por la quema de combustibles fósiles del tráfico vehicular, sin embargo, el primero de enero se registró el nivel más alto de este contaminante en la mayoría de las estaciones, debido a la quema de años viejos y la pólvora usada durante los festejos de fin de año. En definitiva, Zalakeviciute, dijo que los niveles de partículas en la capital siempre estaban alrededor de 17 microgramos por metro cúbico, casi dos veces más alto de lo saludable.
Además, en el caso de los gases contaminantes, el monóxido de carbono (CO) mostró mayor concentración en los meses de marzo, abril y octubre, mientras que, en julio y agosto, los niveles decayeron debido a la disminución del tráfico vehicular por las vacaciones escolares. En agosto y septiembre, la concentración de ozono (O3) resultó crónica, ya que son meses con cielos despejados, a diferencia de mayo y junio, época de mayor intensidad de lluvias y días nublados.
Por sector, el dióxido de azufre (SO2), presentó su más alta concentración en los alrededores del Panecillo y en la Terminal Sur El Recreo, por los vehículos a diésel que se parquean en aquel lugar.
Cabe aclarar que a pesar de que en ciertas localidades de Quito se contemplaron concentraciones altas de gases contaminantes, solo el ozono superó lo establecido por la Norma Ecuatoriana para la Calidad del Aire, los demás se mantuvieron dentro del límite.
En otras localidades de Ecuador, estudios de la OMS, realizados entre 2012 y 2013, establecieron que Santo Domingo, Milagro, Latacunga, Manta y Portoviejo sobrepasaron los niveles internacionales de contaminación perjudiciales para salud. Milagro y Santo Domingo también superaron los límites nacionales. De acuerdo con el mismo estudio, esta última provincia registró concentraciones de partículas de 33 microgramos por metro cúbico. La principal causa es que la urbe es el sitio de tránsito que conecta la Sierra con la Costa, por lo que una gran cantidad de camiones, buses y volquetas circulan por la ciudad esparciendo hollín negro que se impregna en las paredes de las infraestructuras. Sobre el tema, Carlos Arcos, ingeniero ambiental, afirmó que la fuente de emisión de contaminantes que causa más impacto a la atmósfera es el parque automotriz ya que produce altas cantidades de dióxido de nitrógeno por la combustión.

En el caso de Guayaquil los datos que existen son menos recientes. De acuerdo con el Informe sobre el Estado del Medio Ambiente, de GeoEcuador, el último estudio realizado en la ciudad data del 2003 y concluye que el aire de la ciudad es “aceptable”. Para este estudio se realizaron mediciones en 51 puntos de la ciudad y los resultados arrojaron que las emisiones de monóxido de carbono (CO) y ozono (O3) se encontraban por debajo de los límites permisibles. Sin embargo, el dióxido de azufre (SO2) excedía los límites. Según ese mismo estudio, una de las razones que aportan a la dispersión de los contaminantes de la ciudad es su ubicación geográfica. La región Costa tiene la ventaja de que existen vientos oceánicos que dispersan los componentes rápidamente, dijo Julián Pérez, investigador y consultor ambiental.
Por otra parte, Rasa Zalakeviciute comentó que “nosotros (Quito) siempre estamos sobrepasando los niveles seguros, y seguramente es la misma situación en Guayaquil, porque con este estudio preliminar puedo ver que los niveles en Guayaquil son muy parecidos”.



Hasta 2003 el aire en Guayaquil se consideraba aceptable para la salud, según estudios. | Foto: Go Star Films.
La calidad del aire con la pandemia
El escenario de la contaminación cambió en los primeros meses del 2020, a causa de las medidas de prevención por Covid 19. Las estaciones de monitoreo de la capital y otras ciudades del Ecuador revelaron un decaimiento en las concentraciones de tóxicos en el aire. Conforme a un estudio titulado Drastic Improvements in Air Quality in Ecuador during the Covid 19 Outbreak, realizado por un grupo de investigadores y docentes de varias universidades del país, precisó que las concentraciones de dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, material particulado fino y monóxido de carbono, comenzaron a disminuir en la ciudad de Quito desde el 13 de marzo de 2020, justo antes de la declaratoria oficial de las medidas de mitigación y confinamiento.

Esta reducción fue observada en todas las estaciones de monitoreo de la ciudad. Uno de los cambios más considerables fue el decrecimiento en las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2), que es el principal contaminante en zonas urbanas, ya que se genera por la combustión de motores a diésel y gasolina. También, un dato que llamó la atención fue la reducción de aproximadamente el 50% de las concentraciones de dióxido de azufre (SO2) que, según los expertos, pudo ser provocado por la reducción de emisiones del transporte público y la disminución del uso de electricidad. Con respecto de estos dos contaminantes mencionados, NO2 y SO2, el estudio reflejó que sus concentraciones se redujeron no solo en Quito sino también en Guayaquil.
Calles de Guayaquil con poco tránsito, debido al estado de excepción por Covid 19. | Foto: Go Star Films.
Felipe Espinoza, docente investigador de la Universidad de Ikiam, comentó que estos resultados pueden ser extrapolados a otras ciudades del Ecuador, ya que la tendencia de reducción de contaminantes fue a nivel de todo el país. Se pudo ver mayores picos de bajas de contaminación en las ciudades industrializadas o que tienen cierta industria característica, por ejemplo, Ambato o Riobamba, que son ciudades que tienen producción industrial; en cuanto a otras ciudades pequeñas que no tienen este componente de producción industrial, básicamente lo que hicieron fue reducir las emisiones de su parque vehicular.

El gráfico muestra que se redujo la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2), en todo el territorio ecuatoriano, con especial énfasis en dos de sus grandes ciudades, Guayaquil y Quito. Estas estadísticas son similares a la investigación realizada por tres expertos de la Universidad Politécnica de Valencia, quienes observaron los cambios en las concentraciones de NO2 durante el confinamiento y concluyeron que en Guayaquil este contaminante se redujo un 50%, en Quito un 45% y en Cuenca, Santo Domingo, Ambato, Manta y Machala también se evidenció un descenso de este contaminante en el ambiente.
En conjunto, la contaminación del aire en Ecuador se redujo en un promedio de entre 30 y 80% en el primer mes de confinamiento, afirmó Zalakeviciute.
Carlos Arcos

Creo que es un tema de malla curricular educativa, ya tenemos que tener educación ambiental mucho más estricta y mucho más completa desde chiquitos, porque al final del día no es ser consciente ser verde, hippie, abrazar árboles, es ser responsable con tu entorno.
La calidad del aire postpandemia
Según Felipe Espinoza, los niveles positivos en la calidad del aire alcanzados durante el confinamiento van a llegar a sus niveles previos mucho antes de lo esperado y probablemente lleguen a incrementar los niveles de contaminación, ya que el país va a entrar en una etapa de aceleración de producción para tratar de recuperar la economía a nivel global y esto se va a notar muchísimo más en las ciudades, porque ellas fueron las que tuvieron que parar realmente su producción. “En el campo tienes otra realidad, el campo básicamente nunca paró la actividad, entonces, seguiste teniendo los mismos focos de contaminación de producción agrícola; pero en las ciudades sí tuvimos esta pausa y ya que se empezaron a retomar las actividades los picos los vamos a ver muy pronto, eso si es que ya no estamos en los mismos niveles pre pandemia”, dijo Espinoza.

Felipe Espinoza

Los estudios del impacto ambiental no deben ser un requisito legal, sino que tiene que ser una llamada de la sociedad hacia unas decisiones más responsables.
Para frenar y revertir la contaminación del aire se deben aplicar estrategias de mitigación de impacto ambiental, pero éstas varían de acuerdo a su localidad, continuó Espinoza, por ejemplo, en las ciudades de la Sierra, se tendría que trabajar en la planificación urbana y trasladar las industrias más contaminantes hacia los valles, además de reducir el parque automotor, efectivizando el transporte público. En el caso de Guayaquil se podría optar por seguir el modelo de Singapur, haciendo cinturones verdes e incorporarlos dentro de los diseños urbanos, esto mejoraría la temperatura dentro de la ciudad, generando una reducción o más rápida dispersión de los contaminantes del aire.
Esfuerzos para combatir la contaminación del aire en América Latina
Con el fin de contrarrestar los efectos de la contaminación atmosférica, en América Latina se han ejecutado varias políticas públicas y acciones con el fin de asegurar la buena calidad del aire.
Según una investigación realizada por Clean Air Institute en el 2012, titulada La Calidad del Aire en América Latina, en algunos países de la región se han logrado avances importantes para enfrentar la contaminación del aire.
Por ejemplo, la implementación de planes de gestión de la calidad del aire en muchas ciudades, y políticas de transporte urbano sostenible, como buses de transporte público potenciados por energía eléctrica.
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Organización no gubernamental con sede Washington DC, que centra sus actividades en la región de América Latina.
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La misión del Instituto es “proteger la salud humana y el medio ambiente mejorando la calidad del aire y mitigando el cambio climático”.
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CAI ayuda a países y ciudades a proporcionar ambientes saludables, agradables y productivos a través de un aire más limpio, reducción de gases de efecto invernadero y planificación urbana.
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CAI realiza proyectos para incrementar el acceso a opciones de transporte, energía y desarrollo urbano sostenible y limpio.

Fuente: Clean Air Institute.
Este tipo de decisiones deberían aplicarse de lleno a Ecuador, no solo medidas para promover o concienciar, sino para regular, como las que funcionaron durante la cuarentena, “que el parque automotriz se divida en dos, si eres par te toca un día, si eres impar te toca otro día, como pico y placa en Quito desde hace años, esa es una manera”, explicó Arcos. Además, es necesario el fomento de créditos para energías renovables o energías limpias, y la implementación de carros eléctricos, pero con énfasis en el seguimiento de control y regularización, así como en la investigación respecto de los contaminantes del aire, añadió Julián Pérez.


